De vacaciones

Llegan las vacaciones, al fin, tiempo libre para desconectar y emplear nuestro tiempo como mejor nos parezca. Y, los que escribimos, pero no vivimos de escribir, pensamos que vamos a tener todo ese tiempo para dedicarlo a nuestros textos ¿a que sí? ¡Qué ilusos!

Yo, por raro que suene, soy mucho más productiva cuando tengo muy poco tiempo, cuando estoy metida en mil cosas y tengo que rascar minutos al reloj en los lugares y momentos más insospechados. Cuando tengo tanto tiempo apenas soy capaz de escribir nada. Si tomo notas para nuevos proyectos y desarrollo escenas de las historias que llevo en marcha, pero no produzco más allá de algunos poemas y fragmentos breves.

Así que aprovecho para leer todo lo que puedo, para impregnarme de los lugares a los que voy, buscando escenarios (hago miles de fotos), situaciones, nuevos personajes (observar a la gente da mucho material) y nuevas historias que me encargaré de organizar y desarrollar cuando empecemos de nuevo el curso.

¿A vosotros también os pasa o, por el contrario, en vacaciones sois muy productivos?

En cualquier caso a disfrutar mucho de lo que nos queda de verano y ¡Felices lecturas!

Libros en la playa

Registrar tu obra literaria

Hola amig@s,

uno de los momentos para mí más significativos de la escritura, el que yo considero el verdadero broche final, es llevar la obra al Registro de la Propiedad Intelectual. En ese momento, cuando queda depositado en ese “templo” es cuando ya doy por finalizado mi trabajo. El ritual siempre es el mismo, revestido de cierta solemnidad y en el que yo tengo mis manías propias.

Hay que presentar*:

-1 fotocopia del DNI del autor.

-1 impreso en el que constan los datos del autor.

-1 impreso donde constan los datos de la obra.

(Estos impresos se pueden descargar de la web del Registro o te los facilitan allí mismo) 

1 copia de la obra en cuya portada aparece el título y el nombre del autor, encuadernada, paginada y en la que el autor ha de firmar la primera y la última página, así como un par del interior (aquí es donde yo tengo mi propia manía que consiste en firmar todas las páginas de la obra que presento).

Además hay que pagar una pequeña tasa (12,60 € en Barcelona, independientemente de la extensión de la obra, igual 1 página que 2.500) y ya está, la obra queda depositada. Te facilitan un justificante del registro y en un par de meses llega la referencia definitiva del Ministerio de Cultura.

*Me baso en el Registro de Barcelona. No dejes de verificar la documentación requerida en tu ciudad a través de su página web.

En el momento en el que la funcionaria del Registro introduce los datos de mi obra en el ordenador y me entrega mi justificante, siempre siento una gran emoción, especialmente porque he terminado un nuevo libro y sé que ha valido la pena cada minuto que le he dedicado. “Ya está” pienso “un nuevo libro terminado y registrado. Ya puedes empezar a buscarle una buena casa” me digo.

Como veis el trámite es de lo más sencillo. Incluso se puede autorizar a alguien a que vaya en nombre del autor para hacer el depósito. Sin embargo hay muchos autores que no registran su obra, no sé si es por desconocimiento, por pereza o por que realmente piensan que nadie tiene interés en plagiarles. Esta actitud es un error porque nuestro trabajo ha de ser reconocido como nuestro y es la única forma de poder demostrar y defender nuestros derechos de autor.

El pasado miércoles fui a registrar mi último libro (a la nueva sede del Registro en Barcelona, que ahora se aloja en el edificio de la Campana) y, mientras esperaba a que me atendiesen, conocí a uno de estos autores, un señor mayor que nunca había registrado nada, que enviaba sus poemas a concursos o a editoriales, porque si los publicaban ya quedaban registrados. Yo le argumenté que eso no es así, que si envías tu obra sin registrarla, sin que conste que legalmente eres el dueño de ese texto, pueden pasar muchas cosas, como que alguien lo publique por ti o te lo plagien directamente. Los funcionarios del Registro (amabilísimos) le dieron las mismas razones y le animaron a registrar toda su obra. ¡Quién sabe adónde pueden llegar esos poemas!

Por todas estas razones (es tu obra y el fruto de tu esfuerzo; es la forma de evitar que alguien pueda plagiarte o apropiarse de tu obra; es la forma de demostrar y defender tus derechos como autor; es muy sencillo de hacer) no lo dudes ni un momento: ¡REGISTRA TU OBRA! (sea del tipo que sea), cuando la tengas terminada, antes de compartirla con el mundo.

¡Feliz verano y felices lecturas!

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